
De
EspañaLa casa está formada por una amplia habitación con dos camas individuales y una gran mosquitera. la tercera cama estaba a parte pero pudimos colocarla debajo de la mosquitera perfectamente. El baño es agradable, con una amplia ducha y agua caliente de sobra. Fue casi al final del viaje, habiendo pasado por Etosha, no esperábamos ver muchos más animales. En las charcas que hay delante de las casas no había muchos animales, salvo antílopes, algún pelícano y el último día un cocodrilo. Pero hicimos un tour con la madre de Heiko, Wiebke, y otra pareja de alemanes y nos enseñó parte de la finca, vimos cocodrilos, hipopótamos curiosos y varios antílopes y finalizamos viendo la puesta de sol desde una colina.
Es un gran rancho que tienen muy bien organizado. Los desayunos son completos y con el plus de poder saborear los magníficos embutidos de oryx y ñu y la cecina de waterbuck, todos ahumados con leña namibia: buenísimos, enhorabuena y GRACIAS! a Wiebke y su familia. Fue una experiencia tranquila, agradable y tuvimos una charla con Wiebke muy enriquecedora a la puesta de sol.
No nos alojamos en el camping, pero lo visitamos y está muy bien equipado, con duchas, electricidad, etc.